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miércoles, 2 de septiembre de 2015

"Patentar" un color

El 19 de mayo de 1960 la Oficina Francesa de Patentes concedía la patente 63471 para un nuevo color: el azul ultramarino al artista conceptual Yves Klein (1928-1962), 

Este artista, era denominado en 2010 como el último artista francés con repercusión internacional y es considerado como una importante influencia en la historia actual del arte occidental.
Caracterizado por dar a sus creaciones toques espectaculares y radicales, el artista estaba obsesionado con el vacío y dedicó los últimos años de su vida al desarrollo y utilización de ese nuevo color que, por considerarlo totalmente distinto de todos los demás, incorporó a sus obras; de hecho sus últimas exposiciones consistían en un conjunto de obras monocromáticas en las que sólo se utilizaba ese color.

Pero, ¿es un color lo que se estaba protegiendo?

Conocido como International Klein Blue o IKB, lo que el artista había inventado realmente, y así figura en la patente concedida, es el procedimiento por medio del cual se obtiene el producto con esas determinadas características.

Suspendiendo el pigmento puro en resina sintética y solventes compatibles como el éter de petróleo se conseguía que las partículas individuales del pigmento no quedaran mate sino que conservaran su brillo e intensidad.
Este nuevo sistema era lo suficientemente versátil para ser aplicado por cualquier tipo de medio y aplicado a cualquier superficie.
El material era de secado rápido dando la impresión de tener un acabado frágil pero duradero que, al igual que el terciopelo proporcionaba una superficie similar a la felpa, que absorbía la luz y parecía disolverse en un oscuro y profundo líquido brillante.

Este procedimiento no era exclusivo del color azul; sin embargo, no se conseguía el mismo resultado con otros pigmentos, además de que el artista lo consideraba como especial por ser el color del cielo y del mar cuyos límites se difuminaban en el horizonte, y por representar los aspectos más visibles y tangibles de la naturaleza.

NOTA ACLARATORIA:

Gracias a Francisco Moreno, que se ha dado cuenta del error.
El color a que se hace referencia en esta entrada nunca fue patentado sino que lo que lo que el autor hizo fue solicitar un "enveloppe Soleau" instrumento de la oficina francesa equivalente al I-DEPOT de la oficina del Benelux del que ya se habló en este blog, en la entrada "¿Qué hay de las ideas?" del 8 de abril. Lo que sí hizo Klein fue patentar un "Proceso para la decoración o la integración arquitectónica y productosobtenidos mediante la aplicación de dicho método.