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miércoles, 14 de febrero de 2018

Uso de una marca solidaria

La utilización de una marca registrada, aunque necesaria en el sentido de obligación tras el registro, será utilizada por su titular y por cualquier tercero que esté autorizado por aquél, siempre y cuando ese uso se haga en virtud de las condiciones reflejadas en la respectiva licencia firmada entre las partes.

El artículo 34 de la Ley de marcas nos habla de los derechos que confiere la marca, siendo el 39 el que nos habla de la obligación de utilizarla. Por su parte, es el artículo 40 el que da al titular de la marca el derecho a ejercitar las acciones pertinentes por violación del uso de la marca, por utilizar la marca registradas sin consentimiento de su titular ya sea por utilizarse sin permiso o para fines distintos.

Caso aparte sería el uso de la marca con el objetivo de que tal uso redunde en los productos o servicios a los que se adhiere para conseguir una mayor repercusión ya sea para aumentar las ventas o para dar una determinada condición a lo que se está comercializando. Un caso muy significativo sería el de utilizar la marca de una entidad sin ánimo de lucro para hacer creer a los potenciales consumidores del producto o usuarios del servicio que existe algún tipo de relación del mismo con esa entidad lo que crearía en el público la falsa impresión de estar colaborando con una buena causa.

Si existe esta relación de licencia de la marca con el objetivo antes mencionado de aumentar el público objetivo de un determinado bien o servicio es una estrategia válida siempre y cuando la entidad a la que se hace referencia recibe finalmente el apoyo acordado inicialmente, en caso contrario estaríamos entrando en un caso de publicidad engañosa que, tal y como se define en la ley 29/2009 que modifica la anterior 34/1988
"Se reputa desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe (se entenderá contrario a las exigencias de la buena fe el comportamiento de un empresario o profesional contrario a la diligencia profesional, entendida ésta como el nivel de competencia y cuidados especiales que cabe esperar de un empresario conforme a las prácticas honestas del mercado, que distorsione o pueda distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor medio o del miembro medio del grupo destinatario de la práctica, si se trata de una práctica comercial dirigida a un grupo concreto de consumidores)."



En base al citado artículo, el hecho de que se haga uso de una marca con fines esencialmente benéficos no haría más que desvirtuar la conducta del consumidor, que va a elegir ese producto o servicio aunque sólo sea por el hecho de prestar unja ayuda significativa a un proyecto concreto.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Patent pool

Se entiende con este concepto anglosajón, un consorcio o comunidad  en la que varias empresas acuerdan licenciarse mutuamente patentes que se refieren a una determinada tecnología. La creación de este tipo de acuerdos a gran escala pueden ahorrar a las partes tiempo y dinero, pudiendo llegar incluso a ser la única forma de que se lleve a cabo una tecnología.

Quizás el caso más reciente que nos podemos encontrar respecto a un caso de "patent pool" es el que se refiere al desarrollo de edición genética, más conocido como CRISPR-Cas 9, que ya se considera el siguiente paso en la historia de la evolución genética y a la que se le habían atribuido ya diversos creadores (la Universidad de Harvard, el MIT y la Universidad Rockefeller). De esto se hablaba aquí y aquí.

Actualmente, existe una disputa legal acerca de esta tecnología, entre dos partes (la universidad de Berkeley, California y el MIT de la Universidad de Harvard, Boston) principalmente debido a la gran aportación económica que derivaría de su desarrollo.


Existe, así mismo otra disputa menos conocida referida al conflicto entre la Universidad Rockefeller y el Instituto Broad, del MIT, en función de la cual la primera institución se habría visto forzada a retirar una de las reivindicaciones de uno de sus desarrolladores al entrar en conflicto con la solicitada anteriormente por el MIT en el año 2013. Tanto el Instituto Broad como la Universidad Rockefeller disponen el acceso a todas las comunidades sin ánimo de lucro y que no emitan licencias exclusivas para desarrollar investigación comercial.


Todo esto se refiere a la situación en los EE.UU., sin embargo el caso será bien diferente en Europa donde la División de Oposición de la EPO ya ha dictaminado que la patente presentada por el instituo Broad carece de prioridad (artículo 4 CUP), en una de sus patentes relativas a la tecnología CRISP por lo que es bastante probable que tenga que hacer frente a una nulidad total de la misma.


+info: aquí (noticia del 19 de enero de 2018, en inglés) y
aquí (artículo del blog inglés "The IPKat" en el que se cuenta todo el proceso europeo de la patente CRISPR)

miércoles, 31 de enero de 2018

Distopía

Se entiende por distopía (o antiutopía) una sociedad ficticia indeseable en sí misma. La ficción distópica designa un género literario donde se exploran las estructuras sociales y políticas.
Mientras que una ficción utópica se refiere a una utopía, término que designa un mundo ideal donde todo es perfecto; la ficción distñopica se refiere a una sociedad que, pretendiendo felicidad, hace sufrir sistemáticamente a sus ciudadanos o degradándolos a un olvido irreversible. Ambas, utopía y distopía, son comunes en la ciencia ficción o en la ficción especulativa en Literatura.

La mayoría de los autores de ficción distópica exploran al menos una de las razones por que las cosas son así (pobreza masiva, la desconfianza pública, el Estado policial, la miseria, el sufrimiento o la opresión), a menudo como una analogía para cuestiones similares en el mundo real. Por lo general, ls distopías se utilizan para proporcionar nuevas perspectivas siendo 1984 de George Orwell la más conocida.

Entre otras distopías, sacadas esta vez del mundo del cómic, podemos encontrar “Hijo Rojo”, cómic que narra la historia de lo que podría haber ocurrido si Superman hubiera aterrizado en la Rusia stalinista o la serie Star Wars Infinities, en la que se recogen cuatro historias por cada una de las películas originales de la trilogía de “La guerra de las galaxias” referidas a lo que hubiera ocurrido si no se hubieran producido determinados hechos clave de la misma (a modo de ejemplo: si la Estrella de la Muerte no hubiera sido destruida en un principio, si Han Solo no hubiera rescatado a Luke Skywalker de morir congelado o si se hubiera destruido el palacio de Jabba el Hutt sin que se hubiera rescatado a Han Solo).


Estas distopías se basan en las historias y en los personajes originales por lo que, desde el punto de vista de los derechos de autor, va a ser necesarios hacer referencia a sus creadores iniciales teniendo también en cuenta a los personajes que aparecen en el relato original y cómo se presentan en la nueva historia, puesto que estos personajes en cuestión se presentan ya desarrollados por completo pero en entornos totalmente diferentes creados por una situación específica que modifica sus acciones para que tengan sentido en ese nuevo escenario.

miércoles, 24 de enero de 2018

La novedad en la marca

A diferencia de lo que ocurre con la patente (artículo 6 Ley 24/2015), las marcas no tiene una exigencia como tal de ser nuevas, pero podríamos decir que esta exigencia está implícita en el sentido de que se exige que el signo que se pretende registrar debe servir para diferenciar en el mercado los productos o servicios que ddesigna respecto de los que son comercializados bajo ora marca ya registrada.
Serán los propios titulares de marcas anteriores los que puedan oponerse a que una marca sea registrada si consideran que el signo es similar al que ellos poseen.

En ocasiones anteriores se ha hecho referencia al oportunismo en el registro de marcas, una denominación propia que se otorgó a todos aquellos supuestos en los que un particular pretendía adueñarse de un nombre o de una frase (esto ocurrió con frases como “Je suis Charlie” o “Pray for Paris” cuando se prodijeron sendos ataques terroristas) que se había hecho conocida por medio de su registro como marca haciendo que, de esta forma, cualquiera que la utilizara tuviera que pagar automáticamente derechos a su titular por el mero hecho de hacer referencia a ellos, o tuviera que abonar una cantidad significativa de dinero para hacerse con la marca, adueñarse de ella y ,de esta forma, evitando tener que hacer frente a los derechos que generara.

Caso aparte sería el de hacer referencia públicamente a una marca que se pretende comercializar sin haber hecho u registro previo y habiendo tomado, de forma consciente o subconsciente ese nombre de alguna persona que lo haya mencionado previamente de alguna forma. Esta última persona, ante el inminente uso que se podría hacer de la marca que él ha creado, va a recurrir o antes posible a su registro al no existir impedimentos para ello.

¿Sería esto oportunismo o registro preventivo (aunque tardío) de la marca bajo la que venía prestando servicios?

Resulta evidente que el registro en ese momento va a resultar sospechoso, pero no podría atribuirse una culpa mayor a la persona que venía utilizando un determinado signo sin haberlo registrado en un principio, que a la persona que anuncia que utilizará un determinado signo sin protegerlo previamente de forma adecuada pues, de este modo, se está arriesgando a que el signo sea solicitado como marca por parte de un tercero; no sólo que lo haya utilizado previamente de alguna forma sino también por cualquier tercero que pretenda obtener beneficios de ese signo que, aunque legalmente registrado puede considerarse moralmente reprobable.


La solución a estos casos sería la misma que la que se da a las patentes: registrar antes de hacer publico que se va a utilizar el signo específico. De este modo, se evitarían numerosos inconvenientes legales derivados de dar publicidad a una idea que todavía está en funcionamiento y no ha llegado a materializarse o que, habiéndose materializado, no ha sido adecuadamente registrada.