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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Modificaciones de la normativa de marcas

Hace un par de semanas dedicábamos una entrada a los nuevos tipos de marcas que se contemplaban a nivel europeo con base en la publicación de la Directiva 2015/2436. Aprovechando la tesitura España anunciaba un nuevo anteproyecto de ley (Ley que entraría en vigor el 14 de enero de 2019) por medio del cual se adaptarán los cambios introducidos por esta directiva y se armonizará la situación a la de la Unión.

Sólo como apunte llama la atención que se modifique esta Ley “sólo” 18 años después de la actual cuando para el tema de patentes se tardó unos 30, teniendo en cuenta la importancia económica que éstas tienen para el país; es cierto que hay que tener en cuenta que la modificación en materia de patentes requería tener en cuenta muchos aspectos que no hay que observar en marcas, a pesar de que sean ambas materias de propiedad industrial; principalmente la fortaleza y el grado de desarrollo del país.

Quizá la modificación más importante es la referida a la representación del signo que se pretende registrar como marca, el cual ya no está sujeto a ningún tipo de márgenes sino que bastará con que el signo a registrar tenga una representación que sea “clara, precisa, autosuficiente, fácilmente accesible, inteligible, duradera y objetiva” tal y como estableció el TJUE.
Por otra parte, se añade la prohibición absoluta de registrar como marca la denominación de una obtenciones vegetales anterior y respecto a las prohibiciones relativas se elimina el término de notoriedad para pasar a hablar tan sólo de marcas renombradas (las conocidas por el público de forma general, en todos los sectores económicos), además de  añadirse la prohibición de registro de marcas que sean incompatibles a denominaciones de origen ya existentes.

Además de determinados aspectos relativos a los procedimientos tanto de oposición, detallándose la legitimación de los licenciatarios para ejercitarla y la acreditación del uso de la marca oponente (o su falta de uso si es por causas justificativas), como de renovación de la marca ya registrada el cual se simplifica al aceptarse como renovación el pago de la marca sin que sea necesario iniciar un nuevo procedimiento,
Acerca de lo posibles litigios que pudieran surgir entre las distintas marcas se da a la OEPM una competencia directa para la declarar la nulidad o caducidad de los signos distintivos  dejando abierta, del mismo modo, la posibilidad de que estos trámites se inicien por vía judicial. Se regula la legitimación para iniciar estas acciones y la posibilidad de exigir prueba de uso cuando se estime oportuno.

Una novedad significativa es la que hace referencia a la fecha en la que una marca puede considerarse caducada puesto que ésta se retrotraerá a la fecha de la solicitud administrativa de caducidad o de reconvención pudiendo fijarse una fecha anterior por resolución o sentencia.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Ex libris

Con anterioridad se ha visto como en el campo de los derechos de autor, propiedad y posesión son dos conceptos que difieren por completo: si bien la posesión es un derecho de aquél que tiene el ejemplar de la obra en su poder una vez lo ha adquirido (libro, película, etc.), la propiedad sobre la obra va a recaer siempre sobre su autor original, con independencia del número de copias realizadas y de quién las posea, es decir, un libro de John LeCarré (por ejemplo) será siempre de su propiedad, si yo compro un ejemplar de su libro, tendré la posesión del mismo; pero sólo de ese ejemplar.

Si bien es cierto que, como también hemos visto en ocasiones anteriores, la acreditación de la autoría de una obra intelectual no requiere más que su realización para ser considerada como tal, sin que sea necesario llevar a cabo el registro (éste es potestativo en derechos de autor, no constitutivo como en propiedad industrial); ello no impide para que el poseedor del ejemplar, que no propietario de la obra, quiera hacerla constar como suya por algún medio.
Es aquí donde entra en juego el término a que se hace referencia en la presente entrada. Exlibris (o ex libris) es una locución latina que significa “de entre los libros” y que consiste en una marca de propiedad que normalmente consiste en una estampa que suele colocarse en el reverso de la cubierta o tapa de un libro o en su primera hoja en blanco  y que contiene el nombre del dueño del ejemplar o de la biblioteca propietaria.

Resulta interesante la existencia de la denominada Base de Datos de Exlibris de la Real Biblioteca en la que se reúne una aproximación al exlibris desde los siglos XV-XVI hasta la actualidad que se encuentra en constante actualización, y que contiene alrededor de 1200 descripciones con un exigente nivel de detalle. Se conserva, de este modo, una colección de exlibris importante y representativa formada por los exlibris de la Real Biblioteca, los personales (pertenecientes a reyes, reinas o miembros de la Casa Real, y los exlibris de los bibliófilos, contribuyendo, de este modo, al estudio y difusión de las colecciones librarias que forman parte de la Real Biblioteca, pues identifica, describe y clasifica las diferentes marcas de posesión: el exlibris, los super libros y otras marcas personales.

Los incunables

Un incunable es todo libro impreso durante el siglo XV, concretamente, antes del día de pascua de 1501 (fecha en que daba comienzo el año en aquélla época)
En este período la industria tipográfica todavía no se había especializado: siendo el impresor el encargado de llevar a cabo todas y cada una de las fases de creación de un ejemplar. Algunos de estos impresores dejeban una marca de agua en el papel que fabricaban, de modo que se podía identificar al editor.

El término «incunable» hace referencia,pues, a la época en que los libros se hallaban «en su cuna», es decir en la primera «infancia» de la técnica moderna de hacer libros a través de la imprenta. Así, son reconocidos como incunables los libros impresos entre 1453 (fecha de la invención de la imprenta moderna) y 1500.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los nuevos tipos de marcas

Cuando se habla de tipos de marcas habrá que atender a la clasificación que se quiera hacer de éstas: según el ámbito de protección, la forma o las facultades que les son otorgadas. El propio artículo 4 de su Ley reguladora en nuestro país (Ley 17/2001) nos da no sólo una definición de lo que se entiende por marca sino que también aporta una relación de ejemplos de todo aquello que se puede considerar marca, una lista abierta dentro de la cual entrarían todos aquellos signos que cumplieran los requisitos a los  que tal artículo hace referencia.

De este modo podríamos hablar de marcas clásicas, que serían aquéllas que no sólo cumplen los requisitos de ese artículo 4, si no que, además aparecen mencionadas como tales en la ley: denominativas (Las palabras o combinaciones de palabras, incluidas las que sirven para identificar a las personas, las letras, las cifras y sus combinaciones; gráficas (Las imágenes, figuras, símbolos y dibujos, las formas tridimensionales entre las que se
incluyen los envoltorios, los envases y la forma del producto o de su presentación.) y las mixtas; es decir cualquier combinación de las anteriores. El artículo también hace referencia a los signos sonoros (utilizables siempre y cuando se puedan representar gráficamente) a los cuales se podrían añadir otros signos como los gustativos, olfativos, etc.

Cuando se introdujeron los nuevos tipos de marcas en la legislación europea a través del Reglamento (UE) 2015/2424 del Parlamento Europeo y del Consejo que entró en vigor el 23 de marzo de 2016,todo indicaba que se haría hincapié en este tipo de marcas denominadas “no tradicionales”; sin embargo lo que se hizo fue, principalmente (entre otras cosas, se cambiò el nombre de la Oficina de OAMI a EUIPO), añadir nuevos tipos de marcas a los que ya se contemplaban:

-De posición: la manera específica en que la marca se coloca o figura en el producto, es decir, una reproducción que identifique adecuadamente la posición de la marca y su tamaño o proporción en relación con los productos de que se trate.

-De patrón: constituida exclusivamente por un conjunto de elementos que se repiten periódicamente.

-De movimiento: compuesta de un movimiento o un cambio en la posición de los elementos de la marca, o que los incluya. Un archivo de vídeo o una serie de imágenes que muestre el movimiento o cambio de posición o de una serie de imágenes secuenciales fijas que muestren el movimiento o el cambio de posición», que podrán ir numeradas.

-Multimedia: constituida por un archivo que contenga la combinación de imagen y sonido, o que los incluya».

-Holograma: compuesta por elementos con características holográficas como un archivo de vídeo o una reproducción gráfica o fotográfica que contengan las vistas necesarias para identificar suficientemente el efecto holográfico en su totalidad.

El uso de este nuevo tipo de marcas entró en vigor a partir del 1 de octubre de este mismo año- Es a partir de esta fecha que se exige también a las marcas de color la referencia a un determinado código así como la inclusión de un archivo que haga referencia a la marca sonora que se pretende registrar.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Descriptividad de los nombres de dominio

La ley de marcas establece que el signo en el cual el solicitante se base para solicitar una marca no debe ser descriptivo en el sentido de que no debe ser, según la letra c) del artículo 5 de esta Ley, “Los que se compongan exclusivamente de signos o indicaciones que puedan servir en el comercio para designar la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica, la época de obtención del producto o de la prestación del servicio u otras características del producto o del servicio.”

De este modo, se evitaría el registro como marca de nombres que deberían estar en el acervo común y, por tanto, poder ser utilizadas por cualquier persona que tenga una empresa relacionada con esa misma rama del negocio, evitando, de este modo, que se monopolizara un nombre por parte de una sola persona cuando éste podría ser utilizado por cualquier otra para distinguir los productos o servicios que comercializa o, en el caso, de un nombre comercial (para los cuales se aplican las mismas normas) tener la oportunidad de utilizarlo para distinguir su establecimiento de los demás que presten ese mismo servicio. El ejemplo más claro que me viene a la mente en la actualidad es el del uso del término “vino” para la comercialización de esta bebida. Si una única persona utilizara esta designación puramente denominativa para comercializar sus productos, amparada por la OEPM en nuestro país, se evitaría que terceros pudieran utilizarla en sus productos.

Sin embargo, esta regla no se va a aplicar a los nombres de dominio puesto que, a través de esta figura se busca que el consumidor asocie de la forma más clara posible el nombre de la página web con el servicio que se presta en ella. Existen, en la actualidad, numerosos ejemplos de páginas web cuyo nombre es el exactamente el referido bien a la actividad que realizan o al sector específico en el que prestan sus servicios.
Esto será bueno, en mi opinión, por una parte, puesto que indica que el consumidor sabe de primera mano a qué se dedica la empresa cuya web le presta los servicios, un nombre que no le podrá ser arrebatado por un tercero. Pero, al mismo tiempo, tiene la desventaja de que el nombre de esa web nunca podrá ser registrado como marca tal cual ya que debido a su descriptividad no sería aceptada por la OEPM. De este modo, se perdería el beneficio a que se hace referencia en el artículo 34.3 letra e) de la ya mencionada Ley que habla de que no podrá utilizarse la marca o nombre comercial “en redes de comunicación telemáticas y como nombre de dominio.”

Teniendo en cuenta que el nombre de dominio va a servir para darle distintividad a la empresa y que ésta se va a basar en él para llevar a cabo la comercialización de sus productos o para la prestación de sus servicios, el hecho de registrar un nombre tan descriptivo como nombre de dominio cerraría la puerta a que el mismo sirviera para llevar el a cabo el servicio fuera de las redes telemáticas.
Como es obvio, será necesario valorar si compensa realmente que esto sea así o no, es decir, si la empresa sólo presta un servicio a través de internet para el cual no es necesario disponer de na marca que lo distinga como tal, el registro del nombre de dominio será un vía razonable para llevarlo a cabo, siempre teniendo en cuenta que ese mismo nombre, como decimos, no podrá utilizarse para el registro de la marca.

Entraríamos de este modo en una disyuntiva. si la empresa no solicita la marca porque el nombre de dominio es suficiente para poder llevar a cabo su actividad...¿No se estaría utilizando ese nombre de dominio como marca, sobre todo teniendo en cuenta que se va a utilizar como signo diferenciador del resto de webs que presten los mismos servicios? ?¿Debería regularse que esto no pudiera hacerse de este modo para evitar que terceros pudieran utilizar el nombre en el tráfico jurídico aunque sea idéntico al de una web preexistente?

En mi opinión, sí. Una marca es el distintivo para la comercialización de productos y servicios o para la prestación de servicios y el uso de un nombre de dominio en este mismo sentido serviría para limitar la competencia de terceros que quisieran prestar ese mismo servicio dentro del tráfico económico.


Pero, repito esta es mi opinión y mi punto de vista. Seguramente habrá más y esté equivocado.