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miércoles, 25 de febrero de 2015

El nomenclátor de marcas

También denominado Clasificación Internacion, se trata de un instrumento, recogido en el Acuerdo Internacional de Niza y modificado por última vez el 2 de febrero de 2015, que se señala una serie de clases en las que se engloban los productos o servicios para los que se puede registrar una marca.

En el momento de presentar una solicitud de marca va a ser necesario indicar no sólo los datos del solicitante y una reproducción gráfica del signo que se quiere registrar, si no que va a ser condición imprescindible indicar para qué productos o servicios se está solicitando el registro.

Esta indicación servirá no sólo para limitar el ámbito de protección de la marca una vez concedida, sino también para comprobar la existencia de eventuales incompatibilidades con otras ya registradas.

Para que una solicitud de marca sea rechazada será necesario no sólo que exista un signo idéntico o similar anterior sino que éste haya sido registrado ya para las mismas clases de productos o servicios para las que el nuevo signo se pretende registrar.

Lo que se trata de evitar es la existencia del posible riesgo de confusión que generaría en el público la comercialización de productos o servicios idénticos o similares representado por signos idénticos o similares (la ley utiliza estas mismas palabras).

Centrándonos en los signos nominativos o palabras, ¿significa todo esto que no podrá registrarse un término idéntico o similar a uno ya existente para otros productos o servicios?
Tal y como se ha dicho, no. Un mismo término podrá servir para distinguir productos o servicios de clases diferentes.

¿Podría, por tanto, utilizarse cualquier signo denominativo ya existente para diferenciar productos o servicios distintos a esos para los que ya se está utilizando?
En base a la respuesta anterior podría pensarse que sí, sin embargo será sólo en algunas ocasiones.

La ley recoge dos términos claramente diferenciados como son la marca notoria y la marca renombrada.
Respecto a la primera, se entiende como tal la marca que es ampliamente conocida en el sector para el que ese signo se viene utilizando.
Por otra parte, será renombrada la marca que es conocida en todos los sectores, no sólo en aquél en el que se comercializan los productos o servicios.

Así, mientras que podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que MacDonalds o Apple son marcas renombradas dado que son ampliamente conocidas por el público en general y con sólo nombrarlas el consumidor sabe a qué sectores nos referimos; con las marcas notorias resulta algo más complicado.
El ámbito de conocimiento de las marcas notorias se verá reducido a su ámbito de actuación, donde los consumidores más la conocen.

La cuestión sería determinar el límite entre una y otra para saber si nos encontramos ante una marca conocida por la generalidad del público o no y cuál es su valor.
Habrá que recurrir a parámetros cuantitativos previamente establecidos a través de los que se pueda establecer el grado de conocimiento de la marca por parte de los consumidores y aspectos como el volumen de ventas alcanzado por la empresa que ostente su titularidad.