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miércoles, 4 de febrero de 2015

Una forma más de generar derechos


Cuando se habla de derechos de autor, inmediatamente se asocia el término con las obras literarias, ya sean libros u obras de teatro y, en menor medida, con obras audiovisuales o musicales.

Pero, salvando las excepciones que contempla la ley, cualquier creación intelectual puede considerarse protegible por derechos de autor y la mejor manera de determinar si cabe esa protección son los dictámenes judiciales para resolver la disyuntiva que haya podido surgir en este aspecto.

En este sentido, podemos hablar de los discursos como elemento protegible, un derecho tanto de quien los escribe como de quien los lee ya que se trataría de un derecho derivado.

Un ejemplo de ello son los discursos que Martin Luther King dio en 1965 durante las marchas pro derechos civiles que tuvieron lugar en Alabama. Los herederos del activista gozan del derecho de explotación generado, durante un plazo de 70 años contados a partir del 1 de enero del año siguiente a su muerte, el 4 de abril de 1968 (hasta el 31 de diciembre de 2038).

Pues bien, el 25 de diciembre del pasado año del pasado año se estrenó en EE.UU. la película "Selma" que narra las marchas desde la ciudad con ese mismo nombre en Alabama hasta la capital de ese estado, durante las cuales se pronunciaron discursos, entre los que se encuentra la ya famosa frase de "I have a dream".

La peculiaridad de esta película es que en ella no se podrán encontrar las palabras textuales de King, sino una cuidada selección de frases que se aproximan mucho a las pronunciadas por él, pero sin ser exactamente las mismas.

¿El motivo? Los derechos de autor o, mejor dicho, el miedo a las consecuencias legales que pudiera llevar consigo una violación de los mismos.

Los guionistas y el estudio encargado de la distribución de la cinta (Paramount) decidieron no pillarse los dedos parafraseando a Martin Luther King en sus famosas disertaciones sin tener permiso de los herederos dada la beligerancia legal de éstos: habían demandado con éxito a dos cadenas de televisión norteamericanas que difundieron, sin contar con una autorización previa, las grabaciones de los discursos de King y recientemente concedieron una licencia para la explotación de los derechos por parte de Dreamworks y Spielberg, que prepara una película sobre el tema.

El resultado es que en la película se pueden ver y escuchar unos discursos que si bien son muy parecidos a los originales, no lo son lo suficiente como para que se pueda entender que hay plagio o que se están infringiendo los derechos del autor. Se recurre a una vía intermedia para decir lo mismo que se dijo originalmente pero cambiando las palabras, rozando el límite de lo que se consideraría una  violación de derechos

Pero, ¿hasta donde se puede llegar para evitar

¿Podría entenderse que se produce igualmente esa infracción al decirse lo mismo pero con unos cambios aparentememte imperceptibles y existir, por tanto, un posible riesgo de confusión en el publico que podría entender bien que existe autorización del titular de los derechos, bien que las palabras que ahora escucha son las originales?