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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Innovacion vs. contaminación

A día de hoy, parece que se ha alcanzado un acuerdo en la Cumbre del Clima celebrada en París durante las últimas semanas: el aumento de la temperatura a final del siglo debe quedar “muy por debajo de los dos grados”.
Desde luego, se trata de una buena noticia aunque sólo sea por el hecho de que alrededor de 200 países han acordado un mismo objetivo

La mayor duda que surge ahora es si este acuerdo llega en el momento adecuado ya que el término "cambio climático" nos ha acompañado ya durante varios años y no es algo nuevo que es necesario reducir los gases que nos han llevado a la situación que vivimos actualmente. Pero esta pregunta se antoja irrelevante ya que lo que no se ha hecho en el pasado no se va a solucionar ahora (i.e. el daño que se ha hecho, ya está hecho).

Todos los países firmantes del acuerdo se han comprometido a tratar de reducir sus emisiones en el menor tiempo y de la forma más rápida y drástica posibles. Por supuesto, los países más desarrollados deberán hacer un mayor esfuerzo que los países en vías de desarrollo (el mal llamado Tercer Mundo) para poder alcanzar los puntos del acuerdo lo cual puede resultar, a primera vista, una injusticia.

Pero, ¿lo es?
Evidentemente no.

Los países cuya "aportación" a la atmósfera de productos contaminantes es menor, son aquéllos menos desarrollados, por lo que lograr la meta que se ha fijado será más sencillo.
La insignificante aportación de elementos contaminantes se debe, sin duda, al bajo desarrollo de estos países, el cual no se debe a causas estructurales inherentes al país ni a una mala gestión de sus recursos propios.

Desde la Primera Revolución Industrial, el hombre (de las naciones de Europa occidental y de Norte América) ha explotado los recursos naturales para lograr una transformación económica, social y cultural; alcanzando así un mayor y mejor nivel de vida. Desde este momento surgió la idea de que "para que haya ricos debe haber pobres", una idea que todavía está presente en la actualidad y que trata de justificar el expolio al que los países desarrollados han sometido (y aún someten) a los países ahora menos desarrollados, con pocos visos de desarrollo efectivo a corto o medio plazo.

En definitiva, lo que se pretende con este acuerdo global es evitar la contaminación del planeta limitando la emisión de gases que perjudiquen la atmósfera para tratar de legar a nuestros descendientes un futuro mejor, con un planeta más limpio y habitable.

Como ya se ha dicho, no parece justo que la limitación sea igual para todos los países y así lo han puesto de manifiesto a lo largo de las negociaciones países como China o India, los cuales se encuentran en pleno desarrollo y a los que un recorte en las emisiones (traducida en un recorte de la producción) perjudicaría sobremanera, teniendo en cuenta que el objetivo es tratar de evitar las consecuencias futuras que se generarían de no respetar el Acuerdo a la vez que se intenta restaurar las ya generadas por otros que se han convertido en potencias mundiales para lo cual no se han tenido que enfrentar a cortapisas de ningún tipo.

La solución a la que se hace referencia ahora es potenciar la inversión en innovación y desarrollo (I+D+i) ya que con esto se pueden idear nuevas formas de continuar con la producción en los niveles actuales sin que el medio ambiente se vea tan perjudicado.

Algunas preguntas subyacen a todo lo anterior:
¿hablamos realmente de innovación cuando para desarrollar productos, servicios  o modelos de negocio se ha recurrido históricamente a las mismas técnicas que han producido la situación en la que nos encontramos actualmente?
¿No se deberían haber tratado de implementar los avances alcanzados para que no se cometieran los errores que ya se habían cometido hace décadas y que han perjudicado al planeta de la forma en que lo han hecho para poder alcanzar así un desarrollo sostenible para todos los que intervienen en el mercado, incluidos los países emergentes?

Sé que puede resultar una visión extremadamente pesimista de la situación actual, pero resulta difícil de creer que un Acuerdo como el que se ha alcanzado en estas últimas semanas sirva de pistoletazo de salida para llevar a cabo medidas que deberían haberse tomado antes, cuando todos los signos indicaban que eran necesarias.