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miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Por qué sigue sonando?


En el mundo de la música actualmente la aparición y difusión de “hits“ o canciones reproducidas por un gran número de personas en un breve período de tiempo hace que sus autores y, sobre todo, sus intérpretes alcancen la fama, en ocasiones efímera, muy rápidamente.
Estas canciones, de dudosa calidad (esto queda a juicio de cada uno), van a hacer que el público general no sólo se interese por el intérprete si no por todo lo que le rodean.
Entre estos aspectos se encuentran aquéllas situaciones que han dado lugar bien al éxito particular de la canción o al del artista en general.

Un buen ejemplo de esto es la gran difusión que ha tenido y todavía está teniendo la resolución por la que se ha declarado la canción de Robin Thicke y Pharrell Williams “Blurred lines“ como un plagio de la canción de Marvin Gaye “Got to give it up“.

Lo más destacado no es tanto la decisión que el juez adopta en la que se entiende que ha habido una copia de la canción precedente por parte de los autores de la nueva, sino la multa de 7 millones de dólares que se les impone.
Dicha multa, la más cuantiosa hasta la fecha por este motivo, trata de resarcir al titular del derecho, en este caso los descendientes del autor, por los daños que se les han causado, basándose en la difusión que ha tenido la nueva canción y en los beneficios que ésta ha reportado a sus creadores.

Sin embargo, la canción sigue sonando y sigue siendo un éxito. ¿Por qué?

Respondiendo tan sólo a la primera de estas preguntas, la legislación relativa a Derechos de Autor recoge una serie de acciones de carácter civil que puede tomar el titular si entiende que se han violado sus derechos. Entre estas acciones se encuentra la acción de cesación, en base a la cual se podrá impedir que la canción se siga reproduciendo y, en general, explotando.

Dejando de lado que se trata de un caso en el cual todavía cabe recurso frente a la decisión judicial, la interposición de la referida acción serviría para que el infractor dejase de percibir beneficios por una obra que se ha hecho pasar por original hasta el momento en que se ha hecho pública.
Sin embargo, no se puede entender que esta acción o cualquiera de las que interponga el autor de la obra que se considere plagiada puede atentar en modo alguno contra la nueva creación. Es decir, la nueva canción ya ha sido creada y una denuncia por plagio lo único que hará será incrementar en el público la curiosidad, lo que se traducirá en una difusión aun mayor.