UA-56715467-1

miércoles, 18 de marzo de 2015

Sherlock Holmes como personaje literario


La protección que se otorga al autor que ha desarrollado una determinada idea plasmándola en una novela, comprenderá toda su vida y el período que para cada caso y en cada país se establezca; como regla general en nuestro país 70 años.

La obra será tomada en consideración en su conjunto en el sentido de que, una vez transcurrido el plazo legalmente previsto, tanto la historia como sus personajes caerán en dominio público, es decir, podrán ser utilizados por cualquiera libremente.

Pero, ¿qué ocurre con un personaje cuya historia se desarrolla a lo largo de una serie o de un conjunto de obras?

Si la serie ha sido creada por un mismo autor, cada una de las obras podrá ser explotada desde su primera divulgación hasta el momento en que expire el plazo de protección otorgado tras su muerte.

¿Y si se trata de obras acerca de un mismo personaje pero que han sido creadas por diversos autores?

Si el copyright no ha expirado, habrá que pagar una determinada regalía al creador del original para contar con su autorización; mientras que si está en dominio público, cualquiera podrá desarrollar obras sobre el personaje.

Realmente, estas preguntas no entrañan ningún misterio...salvo para Sherlock Holmes.

O más bien para los herederos de su creador, beneficiarios de los derechos originados.

Tras el fallecimiento de Sir Arthur Conan Doyle, en 1930; de los derechos originados se encargaba la “Conan Doyle estate“, responsable de la gestión. Así, cada novela, película o cualquier otra expresión artística debía hacer frente al pago de un royalty para que se pudiesen utilizar las historias o sus personajes.

Estaba generalmente aceptado el pago de esa cuota cuando se pretendía sacar tajada del famoso detective o de sus aventuras hasta que se interpuso la acción judicial de Klinger contra la Conan Doyle estate“.

El caso trató de dilucidar si podría permanecer en vigor el copyright sobre un personaje, si las obras en las que aparecía ya no lo estaban.
La defensa de la gestora de los derechos se basaba principalmente en que, a pesar de que hubiera transcurrido el plazo de protección sobre las obras originales, otras muchas obras en las que aparecía Sherlock Holmes todavía se encontraban bajo esa protección y, por tanto, el personaje también lo estaba.
El juez no estuvo de acuerdo con este argumento, declarando que no cabía alegar copyright sobre ese personaje ya que las creaciones en las que aparecía ya no estaban protegidas.

El segundo argumento empleado por la “Conan Doyle estate“ era que había sido Doyle el encargado de crear el personaje y, por tanto le correspondían únicamente a él los beneficios que se generaran.
Sin embargo, esto tampoco puede considerarse así.
Sherlock Holmes se considera algo más que un mero personaje de ficción literaria, pues ha sido influenciado por todos y cada uno de los escritores y directores que alguna vez han llevado a cabo una obra sobre este personaje que ha ido evolucionando con el paso de los años lo que  se refleja en dos aspectos que es muy significativo señalar: la célebre frase “elemental, querido Watson“, no aparece en ninguna de las obras de Conan Doyle, así como tampoco se mencionaba el famoso sombrero por el que es tan conocido.