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miércoles, 22 de octubre de 2014

Cuando una marca se hace habitual

El registro de cualquier signo como marca va a requerir el cumplimiento de una serie de requisitos, a saber:

- Susceptibilidad de representación gráfica
- Identificación de productos o servicios en el mercado

Todos los signos que cumplan estos requisitos sin incumplir las prohibiciones absolutas (artículo 5) y las prohibiciones relativas (artículos 6 a 10) que establece nuestra Ley de Marcas, van a poder ser registradas una vez superen el procedimiento administrativo establecido al efecto..

Sin embargo, por los avatares del tiempo esta condición es susceptible de cambiar perdiendo tal signo su condición de marca registrada llegando a ser considerada nula, si el error que ahora se aprecia se remite al momento en que se hizo el registro o antes de éste, o caducada si la situación es sobrevenida al mismo.

Es el caso que establece el artículo 55.1 d) de la ya mencionada Ley de Marcas que nos habla de la caducidad de la marca.

Este artículo contempla la situación de una marca que, habiendo sido debidamente registrada en su momento, se ha convertido en la denominación habitual del producto por la actividad o inactividad de su titular.

Posible caso real

Hace ya unos años se hizo muy popular un determinado tipo de lácteo cuyo principal atractivo era su textura, que difería de lo ya conocido y habitual hasta entonces en ese tipo de productos.

Su popularidad hizo que otras empresas dispusieran de ese mismo producto, pero utilizando en todo momento el nombre original que se le había asignado.

Esta práctica hizo que el nombre original se convirtiera en usual, al existir multitud de productos del mismo tipo, haciendo que lo que se había concebido en un principio como marca, pasara a ser un nombre de uso común en el público perdiendo su significado original.

¿La solución?
El cambio de nombre del producto en cuestión y una llamativa campaña de marketing en la que se vuelve al origen para hacer que el consumidor ya fidelizado se percate del cambio, lo interiorice y continúe consumiendo ese producto como si el cambio nunca se hubiera producido.