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domingo, 7 de septiembre de 2014

¿El gran debate de la creatividad?


En la tercera entrada de este blog, El gran debate de la innovación (http://todolosderechosreservados.blogspot.com.es/2014/08/el-gran-debate-de-la-innovacion.html), se hacía referencia a cómo, a pesar de que a día de hoy todavía se están llevando a cabo inventos y éstos mejoran la calidad de vida de las personas, no se ha alcanzado un grado inventivo que pueda compararse al de los inventos creados en su momento.

Llegados a este punto, ¿podría hablarse de la misma situación para el caso de la creatividad intelectual? ¿Se ha alcanzado ya la cumbre en lo que a creaciones artísticas, y en concreto literarias, se refiere?

Sobre este aspecto se hace una breve alusión en el artículo de la BBC referido al estreno de la próxima película protafonizada por Nicole Kidman y Colin Firth (http://www.bbc.com/news/entertainment-arts-29037806).

Con un argumento prácticamente idéntico al de la más que recomendable película de culto “Memento“ (al menos según lo descrito en el artículo), este nuevo film se basa en la primera novela del autor Steven SJ Watson.

Lo que se plantea aquí es si la adaptación de una obra literaria al cine supone un beneficio para el autor de la primera. Es evidente que, económicamente sí, si un libro decide convertirse en película por parte de los grandes estudios de Hollywood es porque es un best-seller y la historia es lo suficientemente atractiva para que los espectadores acudan en masa a las salas de cine a disfrutar de ella.

Pero, por otra parte, el espectador va a relacionar la película con el autor del libro, lo que podrá llevar a la pérdida de lectores y, en ocasiones, a hacer que los nuevos pierdan el interés que podrían suscitar los nuevos libros de éste si la adaptación no cumple las expevtativas planteadas por el libro.
Además, el autor que ha visto su historia convertida, con mayor o menor éxito, en película podría pensar, al escribir su próxima obra, en cómo quedaría ésta una vez adaptada, lo que rozaría la novelización de la película, más que la idea original en que ésta se basa.

Las adaptaciones de novelas nos dan una idea del bajo riesgo que están dispuestos a tomar los estudios cinematográficos, puesto que existe un precedente de éxito que se conservará si la obra cinematográfica está bien hecha y, a la vez, es fiel al original.
Por supuesto, estas adaptaciones van a ser legítimas siempre y cuando se respeten los derechos; el tema de un posible perjuicio al autor va a ser una cuestión en la que éste deberá valorar cual podría ser el perjuicio ocasionado según su grado en que se involucre en la adaptación.