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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Cuando expira la exclusividad


El principal atractivo de patentar un producto es la facultad de que goza su creador, de comercializarlo de manera exclusiva, evitando que terceros puedan hacerlo sin su consentimiento.

Pero, como es evidente, a los años de bonanza que la empresa comercializadora experimenta durante el período que dura esa exclusividad, seguirán unos años en los que el creador del producto original no obtendrá apenas beneficios debido a la pérdida del poder que sobre el mercado le otorgaba el monopolio conferido por el Estado.

La duración de la protección que otorga la patente, 20 años desde que se presenta la solicitud, es improrrogable por lo que ya es sabido desde un principio que el poder de mercado que ostenta el titular es efímero.

El brusco cambio en las ventas de un producto cuando expira la patente que lo protege es denominado según el término anglosajón como “patent cliff” (acantilado o precipicio) por la vertiginosa caída en las ventas que se puede observar en cualquier tabla estadística de evolución de ventas de los activos de una empresa.

Este efecto se verá más acusadamente en los productos que son un éxito de ventas (blockbuster) desde su salida al mercado y, especialmente, en los productos farmacéuticos, que no tendrán competidor hasta la expiración del monopolio y en los que los plazos, aunque iguales, pueden verse sometidos a ampliaciones. Cuando nos referimos a la diferencia de plazos hablamos, cómo no, de los CCP´s, cuyo principal objetivo es el de la ampliación de la vida legal de la patente para que las inversiones realizadas por la empresa para obtener un producto sean recompensadas ante una posible falta de explotación producida por la espera de la autorización de comercialización que este tipo de productos, debido a su incidencia sobre la salud, lleva aparejada.

Independientemente del plazo de protección que finalmente se aplique al producto, esa situación que comentábamos inicialmente va a producirse y para ello, será necesario que exista una buena estrategia por parte de la empresa.

La regulación en el mercado farmacéutico es mucho menos flexible (al depender de los Estados) que en otros sectores como puede ser el del software, que depende principalmente de la estrategia de I+D de la propia empresa. En el sector farmacéutico la estrategia deberá traducirse en la diversificación de su cartera de productos o la firma de acuerdos de licencia o de adquisición de otras empresas.