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miércoles, 14 de octubre de 2015

El día de Ada Lovelace

El 13 de octubre de cada año tiene lugar esta celebración internacional en la que se conmemoran los logros alcanzados por las mujeres en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas: STEM, según sus siglas en inglés (Science, Technology, Engineering and Maths).


Ada Lovelace, la única hija reconocida del poeta George Gordon Byron (Lord Byron), fue una matemática y escritora británica considerada como la primera programadora informática de la Historia debido a la gran aportación que realizó al crear el primer algoritmo pensado para ser ejecutado por una máquina, la “Máquina analítica“, un ingenio creado por Charles Babbage, matemático, filósofo, inventor e ingeniero mecánico, considerado, a su vez, como el padre de los ordenadores.

En la actualidad, los programas de ordenador, o software, son motivo de controversia debido a las dudas que genera su protección, ya que algunos países los incluyen dentro del sistema de patentes mientras que otros abogan por asimilarlos al resto de obras desarrolladas por el intelecto humano, como los libros o las obras pictóricas, protegiéndose, de este modo, por los derechos de autor.

Sin embargo, esta diferencia en el modo de protección no es tan obvia como pudiera parecer.

Es nuestro país, se recoge en la Ley de Propiedad Intelectual la protección de los programas de ordenador como una obra más de las creadas por el hombre, dafiniéndose como toda secuencia de instrucciones cuyo principal objetivo sea el de ser utilizada por un sistema informático con el objetivo de realizar una función o una tarea u obtener un resultado.

De esta definición se pueden separar claramente dos aspectos.

Por un lado, la secuencia de instrucciones que ha sido creada por el hombre y que, como tal , creación intelectual debe ser protegida por los derechos que se confieren al autor y, por otra, la funcionalidad a la que se pueda dar lugar al aplicar el conocimiento que se aplique a la máquina y los resultados que ésta produzca.

Es en esta disociación en la que las oficinas de patentes se basan para determinar cuál debe ser el modo de protección de las invenciones en este campo. De hecho, mientras las oficinas de países como Estados Unidos, Canadá o Corea del Sur son más permisivas con la concesión de patentes de software, la oficina europea pondrá más cortapisas a su concesión.

En definitiva, habrá que atender no tanto al objeto que se está tratando de proteger como al objetivo o resultado que de él se pretenda obtener, lo que va a determinar si cabe o no que la protección que se solicita se otorgue de una u otra forma teniendo siempre en cuenta que, en muchas ocasiones, puede producirse un solapamiento de ambas pues el programa daría lugar a derechos de autor y su resultado, como decimos, podría ser protegido como una patente dada la innovación técnica producida.