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miércoles, 21 de enero de 2015

Hitler, Peter Pan y los derechos de autor


La muerte de Hitler no sólo supuso el fin de la II Guerra Mundial, sino que también dió lugar al comienzo del cómputo del plazo adicional de vigencia de los derechos de autor de uno de los libros más conocidos de la historia.

El que fuera líder del país económicamente más potente de Europa, es también autor del libro "Mein Kampf" (Mi lucha) ideario político en el que el autor reflejaba sus pensamientos y teorías, gracias al cual logró un vertiginoso ascenso y popularidad que le llevó a dirigir el país con las consecuencias que ello tendría más adelante.

Las normas de propiedad intelectual establecen que los derechos del autor estarán vigentes durante  toda la vida de éste y se extenderán durante un plazo adicional  de 70 años contados a partir del día 1 de enero del año siguiente al de su muerte.

El libro fue editado por primera vez el 18 de julio de 1925 y la muerte de Hitler está fechada el 30 de abril de 1945. Siguiendo estas normas, los derechos patrimoniales sobre la obra comenzaron el 18 de julio de 1925 y estarán vigentes  hasta el 31 de diciembre de este mismo año.

Actualmente, es titular del copyright sobre esta obra el estado de Baviera, que se hizo con los derechos sobre la obra como parte del programa de los Aliados de acabar con la ideología Nazi tras la II Guerra Mundial.

Por tanto, en poco menos de un año el copyright expirará, pasando la obra a formar parte del dominio público, lo que significa que no podrán hacerse valer esos derechos y la obra podrá reproducirse libremente por cualquiera...en teoría, ya que la obra ha estado y aún está prohibida en prácticamente todo el mundo.

Los derechos patrimoniales de Peter Pan

El 27 de diciembre de 1904 se estrenó la obra de teatro “Peter Pan” escrita por James Matthew Barrie que cuenta la historia de un personaje del mismo nombre que no crece, puede volar y vive en el país de Nunca Jamás rodeado de piratas, indios, hadas y sirenas.

El autor (foto) dejó como legado al hospital infantil Great Ormond Street, en el que había pasado parte de su infancia, los derechos patrimoniales de la obra, lo que suponía para la institución una significativa  fuente de ingresos a lo largo la vida del autor y durante los 70 años posteriores a su muerte (plazo legal ya señalado).

El autor falleció en el año 1937 lo que supuso la expiración de los derechos en el año 2007 y con ella la pérdida de esa importante aportación para el orfanato (se calculó en 2.000 libras esterlinas anuales en aquella época, lo que equivaldría a unas 90.000 actuales).

La teoría de que se haya fijado este plazo de 70 años para el disfrute de los derechos del autor era el aprovechamiento de las dos generaciones siguientes a éste, sin embargo, teniendo en cuenta que, en este caso, el beneficiario es un hospital infantil este período no parece suficiente.

La permanencia en los diversos medios que tienen las obras y sus personajes en la actualidad hace cuestionarse lo adecuado del plazo actual de vigencia de los derechos del autor.

Al fin y al cabo el derecho moral del autor (la paternidad, divulgación, integridad y modificación de la obra) no tiene límite temporal alguno, por lo que podría parecer una incongruencia que los derechos patrimoniales (reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de la obra) sí lo tengan.