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lunes, 9 de agosto de 2021

La innovación en Galicia

El pasado 21 de julio el periódico Faro de Vigo publicaba un artículo en el que se hablaba de este tema con motivo de la publicación del informe sobre la innovación en España de la fundación COTEC.

El artículo resalta que la I+D en Galicia se lleva a cabo en una mayor proporción por parte de las entidades públicas que por las empresas y que, aunque esa inversión no es gran cosa (en un ránking por Comunidades Autónomas, Galicia es la sexta...por el final), aquello en lo que se invierte, se explota durante un largo período de tiempo.

Echándole un ojo cabe destacar que, a lo largo de todo el artículo, se habla más de gasto que de inversión en I+D, lo cual no es un enfoque, digamos correcto. La innovación empresarial debería verse como una forma de evolución del producto que se ha introducido en el mercado. Adaptar los productos de la empresa para que evolucionen con los tiempos que corren y sean, de este modo, competitivos con los nuevos productos que vayan saliendo debería verse como una obligación impuesta por el producto en cuestión, no como una obligación impuesta por un tercero o como algo que hay que hacer de forma necesaria.

lunes, 31 de mayo de 2021

Innovación y solidaridad

Es obvio que un avance a nivel médico va a ser muy celebrado por toda la comunidad, ya que un avance en una terapia para un paciente de una determinada enfermedad va a redundar en otras. Lo que quizás es un poco más cuestionable es la manera de obtener los fondos para llevarlos a cabo.


Que no se malinterprete esto, a ver, una cosa es que determinados avances se sustenten por donaciones solidarias porque de este modo se ayuda a conseguir los fondos que no se pueden conseguir por otras vías, lo cual es un acto dadivoso encomiable por el cual todo el mundo va a estar agradecido; y otra cosa es que estos actos benéficos sirvan de ejemplo a una actuación que debiendo hacerse por medio de la vía pública, por lo que sea, no se hace.

Es como tener vehículos que sirven para limpiar las calles y, para evitar eue se gasten o se estropeen, se solicita a cada ciudadano que limpie la parte de acera que prevé utilizar.


¿Debe agradecerse que se aporten donaciones económicas a título privado cuando no se aporta nada a título público?

Quizás, pero hay que tener en cuenta que si hubiera esa aportación pública quizás no haría falta la aportación privada.


En deinitiva, ¿se puede dejar de invertir en investigación (aquí se está hablando de investigación médica pero lo mismo se podría hacer extensible a cualquier otro ámbito) sólo porque sabemos que si recurrimos a la iniciativa privada obtendremos los mismos resultados tarde o temprano? Creo que no, es más que evidente que si seguimos esta vía se están limitando de forma muy significativa todas las opciones con las que podemos contar, por no hablar del perjuicio en el avance técnico que se produce.

El privar a la sociedad de utilizar una parte de sus recursos para convertirse en una sociedad mejor y más avanzada va a ser una buena forma de medir lo satisfecha que esa sociedad está con la forma en que se la está gestionando.

Dejar el avance en manos de la caridad no beneficia a nadie.

lunes, 10 de mayo de 2021

Normalidad: vieja, nueva o ¿ninguna de las dos?

 Desde hace ahora más de un año (y esperemos que se quede aquí), se han repetido hasta la saciedad las palabras pandemia, virus, contagio y demás.

Y con exactamente la misma frecuencia se ha escuchado la palabra normalidad, pues nadie veía (ni ve todavía a día de hoy) el final de la situación que estamos viviendo en la a día de hoy.

Pero aquí el matiz es necesario.

¿Qué queremos?

¿Salir de ésta y volver a estar como estábamos antes, con todo lo que ello conlleva (el estrés del trabajo que se desempeñaba: un trabao precario de muchas horas a cambio de un salario muy bajo; la ansiedad de la vida tal y como la estábamos viviendo hasta la fecha...) o crear una vida nueva basada en cuidar lo que tenemos y destinada a evitar que se vuelva a producir esto mismo?


Apuesto lo que sea a que todas las personas que lean esto piensan en la segunda opción como la más sensata...

Pero lo cierto es que China, la economía más pujante que existe actualmente, paró su producción cuando ésta se vió afectada por la pandemia, retomándola, a su vez, en cuanto pudo. Del mismo modo, la parada que se produjo en este país afectó al mundo entero debido a que la producción de elementos esenciales para sectores clave como puede ser la fabricación de coches, estaba subcontratada a fábricas de este país, y esto no tiene pinta de que vaya a cambiar debido al bajo coste que supone.

Por otra parte, últimamente estamos viendo algo totalmente insólito como es la liberalización de las patentes que, en definitiva, no es más que renunciar a los derechos que se generarían con la creación de algo nuevo, algo que puede servir para solucionar un problema técnico que tienen las personas.

Como se planteaba en entradas anteriores, un cambio en las reglas del juego que tenemos ahora, ¿significa romper con todo lo que ya conocemos?

No.

Y sí.


El canal de youtube “cuellilargo” reflexiona sobre este asunto yendo un poco más allá al preguntarse qué ocurrirá con lo trabajos que típicamente han desarrollado los seres humanos si a ellos se les añade la innovación en forma de robots que pasen a desarrollarlos: en menos tiempo y a menor precio (por no decir a precio cero; sobre todo en lo referido a conocimiento).

¿Significa esto que debemos apartarnos?

¿Debemos apartarnos como raza y dar paso a los robots que serán quienes acaben con la raza humana? (no, ¿no?)


No. Hace falta hacerlo, como se dice en mi tierra, con sent4idiño.

La innovación, como tal no se puede frenar, pero lo que no se puede es hacer que ésta sirva para que se enriquezcan sólo unos pocos: este innovación, al igual que las que ya hemos vivido en el pasado (el uso de robots en cadenas de montaje de automóviles), debe servir para que nos beneficiemos como sociedad en su conjunto; o como se dice ahora; o salimos todos o no sale nadie.


El vídeo mencionado: https://fb.watch/5nKzs8CiCy/

miércoles, 20 de junio de 2018

Un (pequeño) gran inconveniente en el futuro de la ciencia

El desarrollo de la tecnología de edición genética de la que ya se ha hablado en este blog anteriormente (aquí, aquí y aquí) supone potencialmente un gran avance para la curación de enfermedades de todo tipo que pueda sufrir, a lo largo de su vida, el ser humano. Para hablar en palabras muy sencillas se trataría de cortar el trozo de ADN defectuoso y cambiarlo por otro que estuviera sano, para evitar, de este modo, que se produjese la malformación o se continuase con una enfermedad, cortándola, así, de raíz.

Sin embargo, eliminar de raíz estas mutaciones no sería sino otra forma de interferir con el desarrollo del cuerpo humano. Para hablar de un tema similar y algo más común, la escoliosis: se trata de una corrección natural que hace nuestra propia columna para mantener una postura erguida ante una posible disfunción en alguno de los miembros que la afectan; ¿es malo? No. ¿Es irregular hasta ek punto de deber corregirlo? Es irregular pero una corrección tardía no va a llevar a una persona que padece escoliosis a modificarla de forma completa.

Con la técnica CRISPR ocurre algo un tanto similar, salvando las distancias...Un par de estudios han llegado a la conclusión de que, si bien la mencionada técnica puede utilizarse para evitar la aparición y desarrollo de enfermedades hereditarias y tumores puede darse lugar a que aparezcan estos últimos. Existe ya en nuestro cuerpo un marcador para aquéllos casos en los que las células sufren alteraciones como las que surgen de la edición genética; se trata del P53 que, en caso de no existir o ser defectuoso no podría controlar los cortes que se hacen en el ADN para sustituir las partes defectuosas lo que daría lugar a tumores.

Tal y como dice Manuel Serrano, investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona “Utilizar células que han crecido [en un laboratorio] para cualquier tipo de terapia es de por sí peligroso porque va a dar ventaja a células que tengan alteraciones. En nuestro cuerpo siempre tenemos células aberrantes, es normal, así que si ponemos 100.000 células en cultivo, una o diez van a tener esas mutaciones, y al no tener p53 u otros genes con funciones similares, se van a multiplicar más que las demás y van a dominar al resto”, añade.

Con estas palabras, el científico no trata de decirnos que la edición genéticasea imposible o, incluso, ineficaz, sino menos eficiente. Quizás lo que ha ocurrido con esta tecnología es que las expectativas eran muy elevadas (con razón), pero eso no puede servir de óbice para que deje de investigarse en el tema y, quizá algún día puedan hcerse todas aquellas enfermedades a las que se podría aplicar esta técnica.


Fuente: aquí

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Trabas a la innovación?

Que las pensiones suponen un quebradero de cabeza para los políticos o es nada nuevo a estas alturas.
Realmente es un quebradero de cabeza puesto que se trata de devolver o asegurar una asignación digna a personas que han aportado durante toda su vida parte de su salario a las arcas públicas para poder sostener a aquellas personas que en su momento se encontraban en la situación en la que ellos se encuentran en la actualidad y, que esto no se entienda mal por favor porque todos tarde o temprano seremos pensionistas, que se trata de esas personas que actualmente no aportan lo que aportaban antes porque ya ha terminado ese plazo, ese período en el que debían llevar a cabo tales aportaciones.

Lo que nos ha enseñado el paso del tiempo es que el sistema precisa una reforma lo que será perjudicial para una parte de la sociedad de forma inevitable, siendo el colectivo más “perjudicable“ el de los propios pensionistas, los cuales parecen no tener más derecho que el de protestar por un sistema que nunca los ha tenido en cuenta de forma realmente efectiva.

Pero basándonos en el tema que nos ocupa y que da título a esta entrada, una de las iniciativas del Gobierno es la de crear nuevos impuestos que recaerían sobre las em presas tecnológicas de gran tamaño de ahí que ese nuevo impuesto haya recibido el nombre de “tasa Google“ lo que le da un gancho periodístico bastante llamativo.

Si esta tasa se aplica sólo sobre las empresas domiciliadas en el extranjero esto no tendría más que un efecto recaudatorio que no afectaría a las empresas nacionales. Sin embargo, habrá que estar atento a las condiciones que este nuevo impuesto pudiera suponer para toda aquella empresa dedicada al mismo ámbito, pues podría, de una u otra forma afectar a su nivel de desarrollo y, por lo tanto, a su crecimiento. Es decir, ¿podría llegar este impuesto un retroceso o un impedimento para el desarrollo de actividades innovadoras en nuestro país? ¿Podría suponer que empresas de este ámbito huyeran al extranjero para evitar ser cargadas por un impuesto aún no aprobado por la Comisión Europea, necesario y que está justificado?

El tiempo dirá...


Noticia aquí

miércoles, 26 de julio de 2017

La expansión de una tecnología patentada


La aparición de una tecnología tan novedosa y relevante como la edición genética, de la que se dice que podría curar enfermedades, modificar el código genétivo e incluso modificar la especie humana y de la que ya hablamos aquí, estuvo y aún está envuelta en una gran controversia.
En un principio muchos fueron los investigadores (Doudna, Zhang...) que se atribuyeron la creación y desarrollo de esta revolucionaria tecnología consistente en la combinación del sistema CRISPR y la proteína Cas9.
Desde un principio y, dado que la reivindicación de la invención se hizo de forma simultánea por parte de todos los actores, no parecía muy justo que se concediera un derecho exclusivo de explotación a una sola persona con independencia de que pudiera cederla o licenciarla a una empresa o a una entidad que la desarrollara.

Desde hace un par de semanas, mientras se siguen aceptando patentes sobre esta tecnología, ha aparecido un anuncio por parte de la empresa MPEG LA, LLC (sociedad líder en la tramitación de licencias) a través del cual se creaba una plataforma de licencias conjuntas a la que multitud de desarrolladores se estaban sumando. El motivo es, como decimos, tratar de dar a la aparición de esta tecnología la importancia que merece y así evitar batallas legales sin fin que podrían poner en peligro su desarrollo, dotándola de una evolución lo más eficiente posible dando así lugar a que sea utilizada en todo su potencial.

El objetivo de la empresa sería el de dar el mayor acceso posible a esta tecnología lo que se traduciría en un beneficio por parte del mercado debido a que las partes interesadas tendrían acceso a todos los puntos de vista (de ahí que se sigan aceptando solicitudes de patentes sobre esta materia) que podrían determinar el futuro de la misma. Entre estas partes interesadas ya han respondido a la convocatoria el “Broad Institute” del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y Harvard así como la Universidad Rockefeller. Desde la primera de las mencionadas entidades, que ya licencia la tecnología de forma no exclusiva para todas las solicitudes a excepción de las que tienen que ver con terapias para uso en seres humanos, apoyan la iniciativa y están convencidos del beneficio que la explotación y acceso conjunto del CRISPR-Cas9 puede tener para la sociedad en general. El beneficio que va a suponer la transparencia para todos aquellos investigadores será clave en el desarrollo tecnológico. La participación en este proyecto no conlleva ninguna obligación ni compromiso y sólo es necesaria la existencia de una patente viable.

Consorcio de patentes

Hasta el momento sólo se concebía esta modalidad de desarrollo tecnológico para el campo del cambio climático por tratarse de algo que era perjudicial y, por tanto, de interés para toda la humanidad. Las iniciativas de carácter colectivo y los mecanismos de colaboración que se ideaban para enfrentar, prevenir o adaptarse a este problema han dado lugar al desarrollo de medidas innovadoras a las que se dará una amplia difusión sirviendo de base para dar una respuesta lo suficientemente contundente para atajar el problema.


El desarrollo tecnológico entendido de este modo servirá para encontrar de la forma más rápida y equitativa posible la solución técnica adecuada a un problema técnico técnico de carácter físico material que actualmente, de una u otra forma, afecta a todo ser humano.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Innovación y política: la I+D+i en el pacto PP-Ciudadanos


Ayer se hacía público el pacto de Gobierno en virtud del cual Ciudadanos daba al Partido Popular su apoyo para tratar de conseguir la investidura de este partido y lograr así terminar con la situación de bloqueo que actualmente vive este país, en el que está a unos dos meses de cumplirse un año de Gobierno en funciones. Junto a este acuerdo se daba a conocer también un pacto formado por 150 compromisos con el cual se pretende mejorar el país y tratar, con este motivo, de sumar apoyos que den lugar a la tan deseada formación de Gobierno.
Es inevitable, por la parte que nos toca, fijarnos en las menciones que, en este documento se hacen a la innovación y al fomento de la I+D, sectores gravemente perjudicados debido a la crisis que se inició en 2008 y que ha dado lugar a recortes en las áreas más básicas para el desarrollo del país, entre ellas las que ahora mencionamos.
Si bien es cierto que las medidas destinadas al fomento de la innovación y el impulso de la I+D+i no son el principal objetivo de este paquete de compromisos (sólo 5 de los 150 hablan expresamente de ello; los puntos 22 a 26), es de destacar que se trata de iniciativas muy ambiciosas que se fijan no sólo en la transformación de medidas ya existentes (se habla de reformular la AEI: http://todolosderechosreservados.blogspot.com.es/2016/01/la-agencia-estatal-de-investigacion.html), sino en la implementación en nuestro país de una serie de programas  de probado éxito en otros países como Reino Unido o Israel o el establecimiento de una red que potencie la Transferencia Tecnológica.
La parte más importante es, sin duda, la que hace referencia a la dedicación de según qué fondos para cada uno de los planes que se plantea, ya que de lo que se está hablando es no sólo de estimular la financiación privada y mejorar la financiación pública sino de replantear sistemas ya existentes y generalmente aceptados como puede ser el de deducciones fiscales por inversión en I+D+i en el impuesto de sociedades, e implementar otros que se ha tratado de “penalizar“ como es el caso del “crowd-funding“, al que se gravó como a otras formas de inversión privada una vez se dio a conocer y comenzó a popularizarse.
Como venimos diciendo, las medidas planteadas no se pueden considerar irrealizables sino más bien, en mi opinión, demasiado ambiciosas, hasta el punto de no poder llevarse a cabo.
Poner como objetivo para 2020 una inversión del 2% del PIB en I+D+i cuando en el período 2004-2009 se creció un 0,2 % (del 1,04% al 1,24%) y esta inversión se ha venido estancando desde el inicio de la crisis; además del cambio del modelo productivo del país desde el sector servicios que ha regido la economía a lo largo de los últimos 60 años al de la innovación tecnológica, resulta difícil de creer por mucho que las modificaciones que se plantee realizar realizar en los próximos 4 años sean totalmente radicales a lo que se estaba llevando a cabo hasta la fecha.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El derecho moral del inventor más allá de la Ley


Como ya sabemos, más allá del monopolio que el titular de una patente ostenta sobre sobre la invención que es objeto de la misma, que se traduce en un monopolio legal de explotación exclusiva y excluyente de terceros que sirve para garantizar la recuperación de las inversiones inicialmente realizadas; existe un componente moral, ético, en virtud del cual se reconoce la labor de investigación que el titular ha debido desarrollar para dar forma a su idea (artículo 14 Ley de Patentes).

Pero, en ocasiones, la invención va a suponer un avance de tal magnitud que el reconocimiento deberá ser mayor, hasta el punto de considerarse un hito en la historia de la humanidad. Y, para ello, deberá quedar claro quién o quiénes deben considerarse autores de la invención.

Es el caso de la llamada edición genética, que ya se considera el siguiente paso en la historia de la evolución genética y a la que se le han atribuido ya diversos creadores.

Por un lado, nos encontramos con la historia de Jennifer Doudna, una bioquímica de 52 años que dedicó su vida al estudio del ARN (a diferencia de centrarse en el ADN, como hacían todos sus colegas) en la Universidad de Berkeley en California.
En medio de todas las dudas de si estaba haciendo lo correcto o no, en 2011 Emmanuelle Charpentier se acercó a ella en una conferencia que tuvo lugar en 2011 para hablar del fenómeno CRISPR (un sistema antiviral presente en las bacterias a través del cual se podían identificar virus y activar determinadas proteínas y eliminar el ADN afectado por el virus), pudiendo, de este modo, curar enfermedades, modificar el código genétivo e incluso modificar la especie humana.
Tras unir fuerzas publicaron un artículo explicando detalladamente el uso de esa técnica con la proteína Cas9, lo cual aceleraba el proceso de le edición genética hasta acelerarlo de un modo tal que podía utilizarse como la función corta-pega que todos conocemos pero en la hélice del ADN de modo que se podían eliminar aquéllas partes afectadas por una enfermedad y reemplazarlas por fragmentos sanos.

Por otra parte estña la historia de Feng Zhang, biólogo molecular de 34 años del “Broad Institute MIT y Harvard” dedicado al estudio de la reprogramación de las células humanas.
También en 2011 conoció la técnica CRISPR y, tras leer todo lo que pudo sobre el tema, se centró en un estudio sobre la proteína Cas9, escrito por un biólogo canadiense en 2010. Zhang publicó su estudio unos meses más tarde que Doudna y Charpentier, pero mostrando cómo había conseguido editar un gen en una célula eucariótida (una célula con núcleo) lo que le ponía por delante de sus “competidores” por dar un paso más adelante.

Por un tiempo, las relaciones entre ambos investigadores se mantuvieron cordiales hasta que llegó la concesión de la primera patente a Zhang por esta tecnología. Las relaciones entre ambos se enfriaron hasta el punto de competir a través de empresas diferentes consiguiendo entre ambas un total de un billón de inversión pública para desarrollar ese mismo sistema.

Lo que podría considerarse el avance más importante de nuestra era se vería, de este modo, empañado por una lucha de poder fundamentalmente económica además de estar empañada por los miedos de que esta nueva tecnología se utilice con fines aviesos.

Sin embargo, más allá de los litigios que puedan darse basados en la concesión de la patente, nos encontraríamos ante el asunto del reconocimiento de la investigación que se ha realizado.

La concesión de un premio Nobel se realiza, típicamente, a un máximo de tres personas y, si bien en este artículo se ha hablado principalmente de Doudna, Charpentier y Zhang, los desarrolladores de esta tecnología son muchos más lo que hace que se icremente la competencia de un modo exponencial.

Este reconocimiento supondría el mayor de todos para cualquier científico, pero esto no deja de ser algo adicional ya que lo que busca todo científico es que aquello que ha desarrollado y en lo que ha empleado gran parte de su vida, sea empleado y llegar al público de forma generalizada y sin limitaciones.

miércoles, 13 de enero de 2016

La Agencia Estatal de Investigación



La relación de este país con la Investigación no puede considerarse del todo buena.
Una vez superado el trance de la modificación de la Ley de Patentes para adaptarla al sistema europeo (modificación que, en mi opinión no sería necesaria si no se hubiera planteado un sistema intermedio desde un principio), se anuncia ahora la creación de la Agencia Estatal de Investigación, lo cual requiere de una investigación en sí misma para ver lo que se ha tardado en llegar a este punto que, a primera vista, puede parecer sencillo y surgido de la nada.

En el año 1986 se promulgaron la todavía vigente Ley 11/1986 de Patentes (que será reemplazada por la Ley 24/2015, que entrará en vigor el 1 de abril de 2017) y la Ley 13/1986 de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica sustituida por la ley 14/2011.

Tan sólo 29 años han pasado para que el Estado decida dar una vuelta de tuerca al sistema científico e investigador de nuestro país y a su sistema de protección, para impulsar una modernización estructural que permita una asimilación a las legislaciones de los países del entorno.

Con matices.

La actual Ley de Patentes se promulgó para poder adaptarse (dejando sin efecto el Estatuto de la Propiedad Industrial de 1929) al Convenio de la Patente Europea de 1973, al que España se adhirió en 1986 (un año después de adherirse a la UE). La idea era establecer un sistema de patentes que contemplara la doctrina europea y todas las normas que a este respecto se recogían ya en los países que formaban parte de la Unión.
La principal modificación de la nueva Ley es eliminar el sistema dual por el que el Estado puede conceder la protección de una patente a un invento que no cumpla realmente los requisitos para que le pueda ser reconocida tal categoría.
Sin embargo, la eliminación de esta vía no se producirá, como ya se ha dicho, hasta el año 2017, por lo que hablamos técnicamente de 31 años.

Por otra parte, la modificación de la Ley 13/1986 de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica se realiza a través de la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. La primera tenía como objetivo desarrollar lo establecido en el artículo 149.1.15 de la Constitución, en el que se otorga competencia exclusiva al Estado sobre esta materia, definiendo un instrumento principal de planificación estratégica: el Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico. Con la actualización de 2011 lo que se pretende es, entre otros aspectos (pero básicamente), realizar una transición hacia una economía basada en el conocimiento y la innovación.

El preámbulo de esta última es, cuando menos llamativo, pues parece presuponer que un nuevo instrumento legal es suficiente para modificar por completo la estructura del país ya que, entre otras cosas se habla de que “ el modelo productivo español basado fundamentalmente en la construcción y el turismo se ha agotado“ y “ es necesario impulsar un cambio a través de la apuesta por la investigación y la innovación como medios para conseguir una economía basada en el conocimiento que permita garantizar un crecimiento más equilibrado, diversificado y sostenible.“

Resulta muy complicado creer las premisas de una ley que parece tener más de obra de ciencia ficción que de texto oficial.

Y como muestra, un botón.

La ley 14/2011 habla de la creación de una Agencia Estatal de Investigación “que garantice un marco estable de financiación, y que permita la incorporación de las mejores prácticas internacionales en materia de fomento y evaluación de la investigación científica y técnica.“

Si acudimos a la Disposición Final Undécima nos encontramos con lo siguiente:
“El Gobierno creará en el plazo máximo de un año la Agencia Estatal de Investigación (...)“.
Esta disposición entró en vigor el 3 de junio de 2011, por lo que esta Agencia debería estar ya en funcionamiento desde hace unos cinco años y medio. Sin embargo, la creación de este organismo de carácter autónomo se prevé que tenga lugar a lo largo de este año, en parte gracias a la iniciativa privada. Hablamos aquí, por tanto, de 30 años.

¿Puede, según lo expuesto, darse validez a algo que, si bien trascendental en base a la redacción legal, no se tiene en cuenta a la hora de aplicarse de forma práctica?
¿Puede escudarse el Estado en la existencia de una turbulenta etapa de crisis para dejar de aplicar unas reformas fundamentales que podrían acabar con un sistema deficiente y mal gestionado?

Esta es mi opinión, se admiten comentarios, réplicas y otros puntos de vista.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Innovacion vs. contaminación

A día de hoy, parece que se ha alcanzado un acuerdo en la Cumbre del Clima celebrada en París durante las últimas semanas: el aumento de la temperatura a final del siglo debe quedar “muy por debajo de los dos grados”.
Desde luego, se trata de una buena noticia aunque sólo sea por el hecho de que alrededor de 200 países han acordado un mismo objetivo

La mayor duda que surge ahora es si este acuerdo llega en el momento adecuado ya que el término "cambio climático" nos ha acompañado ya durante varios años y no es algo nuevo que es necesario reducir los gases que nos han llevado a la situación que vivimos actualmente. Pero esta pregunta se antoja irrelevante ya que lo que no se ha hecho en el pasado no se va a solucionar ahora (i.e. el daño que se ha hecho, ya está hecho).

Todos los países firmantes del acuerdo se han comprometido a tratar de reducir sus emisiones en el menor tiempo y de la forma más rápida y drástica posibles. Por supuesto, los países más desarrollados deberán hacer un mayor esfuerzo que los países en vías de desarrollo (el mal llamado Tercer Mundo) para poder alcanzar los puntos del acuerdo lo cual puede resultar, a primera vista, una injusticia.

Pero, ¿lo es?
Evidentemente no.

Los países cuya "aportación" a la atmósfera de productos contaminantes es menor, son aquéllos menos desarrollados, por lo que lograr la meta que se ha fijado será más sencillo.
La insignificante aportación de elementos contaminantes se debe, sin duda, al bajo desarrollo de estos países, el cual no se debe a causas estructurales inherentes al país ni a una mala gestión de sus recursos propios.

Desde la Primera Revolución Industrial, el hombre (de las naciones de Europa occidental y de Norte América) ha explotado los recursos naturales para lograr una transformación económica, social y cultural; alcanzando así un mayor y mejor nivel de vida. Desde este momento surgió la idea de que "para que haya ricos debe haber pobres", una idea que todavía está presente en la actualidad y que trata de justificar el expolio al que los países desarrollados han sometido (y aún someten) a los países ahora menos desarrollados, con pocos visos de desarrollo efectivo a corto o medio plazo.

En definitiva, lo que se pretende con este acuerdo global es evitar la contaminación del planeta limitando la emisión de gases que perjudiquen la atmósfera para tratar de legar a nuestros descendientes un futuro mejor, con un planeta más limpio y habitable.

Como ya se ha dicho, no parece justo que la limitación sea igual para todos los países y así lo han puesto de manifiesto a lo largo de las negociaciones países como China o India, los cuales se encuentran en pleno desarrollo y a los que un recorte en las emisiones (traducida en un recorte de la producción) perjudicaría sobremanera, teniendo en cuenta que el objetivo es tratar de evitar las consecuencias futuras que se generarían de no respetar el Acuerdo a la vez que se intenta restaurar las ya generadas por otros que se han convertido en potencias mundiales para lo cual no se han tenido que enfrentar a cortapisas de ningún tipo.

La solución a la que se hace referencia ahora es potenciar la inversión en innovación y desarrollo (I+D+i) ya que con esto se pueden idear nuevas formas de continuar con la producción en los niveles actuales sin que el medio ambiente se vea tan perjudicado.

Algunas preguntas subyacen a todo lo anterior:
¿hablamos realmente de innovación cuando para desarrollar productos, servicios  o modelos de negocio se ha recurrido históricamente a las mismas técnicas que han producido la situación en la que nos encontramos actualmente?
¿No se deberían haber tratado de implementar los avances alcanzados para que no se cometieran los errores que ya se habían cometido hace décadas y que han perjudicado al planeta de la forma en que lo han hecho para poder alcanzar así un desarrollo sostenible para todos los que intervienen en el mercado, incluidos los países emergentes?

Sé que puede resultar una visión extremadamente pesimista de la situación actual, pero resulta difícil de creer que un Acuerdo como el que se ha alcanzado en estas últimas semanas sirva de pistoletazo de salida para llevar a cabo medidas que deberían haberse tomado antes, cuando todos los signos indicaban que eran necesarias.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Invención para prevenir la ceguera


El mundo de las apps ha llevado al desarrollo de las más diversas formas de transformar un teléfono móvil en casi cualquier cosa que nos podemos imaginar; desde juegos a aplicaciones que facilitan el trabajo diario o que permiten conocer las noticias en tiempo real de un determinado lugar.

Sin embargo, también se han desarrollado aplicaciones cuyo principal propósito es el de ayudar a otras personas, en el caso que se expondrá ahora, a las más desfavorecidas del planeta.

Andrew Bastawrous es un Doctor en oftalmología cuyo mayor propósito es el de llevar los avances en tratamiento y detección de enfermedades oculares más sofisticados a las zonas más necesitadas del planeta puesto que es en estos países con escasos recursos donde se concentra alrededor de un 80% de la población que padece ceguera, y los motivos que la han producido pueden tratarse o evitarse.

Con el objetivo de hallar una explicación de por qué la gente se estaba quedando ciega en estas poblaciones, decidió viajar a Kenya con 15 personas más y equipamiento por valor de $ 150.000.
Después de su llegada a la zona en cuestión y comprobando las difíciles condiciones de trabajo, el equipo se dio cuenta de que debía haber un modo más sencillo de hacer llegar a todo el que lo necesitase el equipamiento que pudiera resolver o, incluso, evitar consecuencias indeseables.

Fue entonces cuando el Dr. Bastawrous ideó un sistema de reconocimiento de las lesiones en la retina a través de un dispositivo de bajo coste (unos $ 5 para su fabricación por medio de una impresora 3-D) que, aplicado en un smartphone puede cumplir las mismas funciones que el equipamiento más caro utilizado para ese mismo fin.
Lo que antes hubiera supuesto una inversión de $ 25.000 puede resolverse a través de este sistema con tan sólo 500, echando mano de la ayuda del sol para salvar el problema de la falta de electricidad.

A través de este método se puede, por tanto, conectar a los mayores expertos a nivel mundial con pacientes en las áreas más remotas del planeta, hallando una solución a sus problemas visuales, previniendo e incluso curándolos de una forma que no implique grandes inversiones.




miércoles, 26 de agosto de 2015

Whisky en el espacio


Hace algunos meses veíamos la noticia de cómo la astronauta italiana Samantha Cristoforetti había llevado a la Estación Espacial Internacional una máquina de café espresso para poder disfrutar de una taza en gravedad cero.
La foto que la astronauta publicaba en Twitter mostraba cómo disfrutaba del café mientras observaba la Tierra desde el espacio.

El caso actual es algo diferente, ya que se habla de subir a la Estación Espacial Internacional una bebida algo más especial.
Según informaba hoy la BBC, una compañía japonesa ha suministrado muestras de whisky que permanecerán en el espacio durante un período de al menos un año para poder determinar cuál es su reacción en una atmósfera inanimada. No se conoce con exactitud cuál es el funcionamiento del proceso de envejecimiento de las bebidas alcohólicas y, con el envío de estas muestras, se pretende descubrir si éste sería igual en un entorno que nada tiene que ver con las condiciones que se encuentran en la Tierra.

Las muestras serán almacenadas en el laboratorio, por lo que no habría riesgo de que la influencia del alcohol afectase a los tripulantes de la Estación, a pesar de que no sería la primera vez que se sube alcohol al espacio; David Whitehouse, autor y científico espacial comentaba hoy en la emisora de radio cómo en anteriores ocasiones se habían llevado bebidas alcohólicas al espacio: Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna, había descorchado una botella de vino tras realizar su hazaña y, aparentemente, no era poco común la presencia de whisky o cognac en las misiones espaciales rusas.

Este experimento parece haber suscitado ciertas dudas puesto que no está claro si realmente podría tener algún tipo de aplicación científica, técnica o práctica en algún sentido, llegando a hablarse de una mera estrategia de marketing.

Por lo pronto, la empresa que ha enviado las muestras puede decir que ya se ha posicionado en el espacio,
¿Se puede llegar más alto?

miércoles, 15 de julio de 2015

La nevera de Da Vinci


Leonardo Da Vinci (1452-1519) es quizás el mejor ejemplo de hombre del Renacimiento.
Dedicado en gran medida a las artes plásticas (es autor de grandes obras como La Gioconda o La Virgen de las Rocas), Da Vinci dedicó sus esfuerzos también a estudios diversos en los campos de la anatomía con el conocido “Hombre de Vitruvio” que muestra las proporciones perfectas del ser humano; la arquitectura o la ingeniería, desarrollando bocetos de artilugios que, si bien podrían haber supuesto grandes avances para esa época, resultaban irrealizables.

Entre una de esas innovaciones se encuentra el boceto denominado “máquina refrescante”, que consiste en un artilugio pensado para insuflar aire frío y canalizarlo por medio de unas boquillas con el objetivo de que éste se dirija a un cántaro central y mantenga fresco su contenido.

Basado en este boceto fechado en 1492 aproximadamente y que contaba con una detallada explicación y dibujos detallados de la forma y funcionamiento del aparato, se ha desarrollado, gracias a la colaboración y aportación de capital privado, un prototipo que ahora, y hasta finales de octubre, se expone en el Museo de Ciencias de Milan.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Patentes para leer el pensamiento


A principios de este mes se podía leer en la BBC una curiosa noticia sobre el significativo aumento que se viene dando en los últimos años de solicitudes de patente para invenciones relacionadas con la lectura de las ondas cerebrales.

En el artículo se habla de cómo las solicitudes presentadas se han cuadriplicado en tan sólo cinco años, de 2009 a 2014, excediendo el campo de la medicina hasta el punto de que son compañías no dedicadas principalmente a la medicina sino a la investigación las que cuentan con el mayor número de solicitudes presentadas. Entre estas empresas también se encuentra Microsoft.

Lo que queda claro, desde luego, es el gran impacto que la electroencefalografía podría tener en nuestra vida diaria más allá del uso para fines médicos. Se habla de la modificación de estados de ánimo o de la medición del interés o la cercanía que las personas podrían tener en un determinado producto lo que llevaría a las campañas de marketing un paso más alláç

La conclusión a la que se llega en el artículo es que lo que se muestra como un gran avance científico a través del cual se podría llegar a saber cuál es la reacción de una persona ante diferentes situaciones, no es más que un montón de tonterías (Matt Wall, del Centro para la Ciencia de Imágenes del hospital de Hammersmith lo define como “absolute rubbish“), ya que lo único que consiguen las empresas desarrolladoras es que se reflejen una serie de gráficos que consiguen que las personas dedicadas al marketing en las empresas puedan llegar a creer que es cierto todo lo que les están contando.

Más allá del escepticismo que esto genera y del posible uso que se le pudiera dar a esta tecnología quizá mereciera la pena pararse a valorar si podría ser viable y, en ese caso, si  existe la posibilidad de que una invención del estilo podría patentarse.

Partiendo de la base de que se tratara de una invención que cumpliera con los requisitos establecidos en el artículo 4 de la Ley de Patentes: invención nueva (no existente previamente), que implicara una actividad inventiva (una aportación técnica por parte de su creador) y susceptible de aplicación industrial (repetible en cualquier industria); desde mi punto de vista nos encontraríamos claramente ante un supuesto en el que la explotación comercial podría considerarse contraria al orden público o a las buenas costumbres según dice el artículo 5 de la ya citada ley al tratar de conseguir un resultado para el cual no se ha prestado un consentimiento claro e inequívoco por parte del titular, es decir, aunque se tratase de sus propias respuestas fisiológicas, éstas serían involuntarias.

¿Cabe plantearse estas cuestiones? Desde luego parece más factible que esta ciencia se desarrolle antes para fines comerciales que para otras situaciones...

miércoles, 29 de abril de 2015

Patentes en el ámbito de la medicina



Tal y como ocurre con los derechos de autor, en el ámbito de la propiedad industrial, más concretamente, en el derecho de patentes, no todas las creaciones que podrían ser protegibles van a considerarse como tal si no se cumplen una serie de requisitos.
De este modo, el derecho de patentes requiere de una creación no sólo que sea nueva y que implique una actividad inventiva, esto es que además de no existir ya dentro de lo ya conocido, no sea apreciable por una persona que sea experta en la materia o ámbito para el que se ha creado la invención.
El tercer requisito básico es que la invención sea susceptible de ser utilizada en cualquier industria incluida, tal y como dice la ley, la agrícola.
Establecidos esos requisitos básicos la Ley también hace referencia a los supuestos que no son invenciones y a aquellos que, aún siéndolo, no se van a considerar patentebles bien por ir en contra del orden público como puede ocurrir con los medios para la modificación genética del ser humano o del animal entre otros.
El artículo 4.6 establece como una de esas excepciones los “métodos de tratamiento quirúrgico o terapéutico del cuerpo humano o animal“ así como los “métodos de diagnóstico aplicados al cuerpo humano o animal“.

Así cuando leemos titulares como el aparecido en la Voz de Galicia el pasado 22 de abril:“Vigo patenta el diagnóstico de cáncer de boca mediante luz láserprototipo“ cabe preguntarse a qué nos estamos refiriendo en realidad.
Si bien es cierto que, según se explica en el artículo, la técnica resulta novedosa e innovadora respecto a la forma en que se venía haciendo la prueba hasta la fecha, no deja de tratarse de un método o forma de llevarla a cabo, que no podrá patentarse debido a que no se trata de una invención que pueda reproducirse de forma mecánica dentro del ámbito industrial.
Esto no implica que los aparatos o instrumentos para poner en práctica tales métodos no puedan ser patentados, ya que se trataría de los elementos físicos a través de los cuales llevaría a cabo ese método y que cumplirían con todos los requisitos legales.

Analizando un poco más en detalle el artículo parece darse a entender que los médicos han facilitado la información a una empresa para que se desarrolle un prototipo, que será lo que, en definitiva, podrá ser objeto a través de una patente.
Desde el punto de vista de la propiedad industrial, el artículo es bastante confuso, ya que no queda claro si lo que se ha transmitido es la información relativa al método de diagnóstico para el desarrollo del prototipo o si se ha licenciado la información para que se desarrolle por completo a través de una empresa.